¿Por qué Adalia?

En este post inicial, vamos a intentar marcar las líneas que pretendemos lleve este blog, de forma práctica iniciamos un camino a través de la vida, alegrías y pesares de un edificio, como cualquiera de los que constantemente ocupamos o habitamos.

Adalia es una empresa dedicada a la “medicina de los edificios”. Nuestro nombre proviene de la adalia bipunctata, un simpático insecto que establece una relación simbiótica con su entorno, cuidando las plantas que le rodean. Los jardines donde vive crecen más sanos, más fuertes y a ella la protegen mejor.

De forma similar a la Adalia, nuestro trabajo consiste es detectar, asesorar y proponer las mejores soluciones a los problemas “de salud” que suelen presentar los edificios. Para que nos protejan, nos den seguridad, tranquilidad y el calor de un hogar.

Para nosotros un edificio es un ser vivo: es deseado, nace, crece y se fortalece, enferma o no, va perdiendo cualidades y muere antes o después.

Si lo piensas:

  • Nuestros edificios son deseados, al igual que nuestros hijos,
  • Suelen nacer de un proyecto en el que se pretende algo de ellos.
  • Crecen y se fortalecen durante su construcción y primeros años de vida.
  • Enferman, bien por defectos propios, bien por agentes externos que les afectan.
  • Envejecen, van perdiendo cualidades a lo largo de su vida.
  • Mueren cuando dejan de poder ser utilizados o habitados y caen en el olvido.

Los edificios, al igual que las personas, “son todos distintos”, con edades y vidas diferenciadas. Incluso los edificios “gemelos” nunca son exactamente iguales.

Además han sido construidos por nosotros y con ellos tenemos una relación de convivencia en la que nosotros les cuidamos y los mantenemos, limpiamos y protegiéndolos de sus enemigos, al tiempo que ellos nos protegen a nosotros de las inclemencias del tiempo y nos permiten habitarlos.

Esta relación casi simbiótica puede parecer exagerada, dejando entrever que, una construcción realizada con piedra, cemento, ladrillos y demás materiales inertes no pueden tener vida.

Pero si pensamos en ellos como elementos que nos dan un servicio a cambio de unos cuidados, comenzaremos a comprender que al igual que nos vestimos, cuidamos y curamos para aumentar nuestra longevidad, si hacemos lo mismo con nuestros edificios, aumentaremos su vida útil.

Y ése es nuestro trabajo. Una sola duda resuelta, una idea que podamos proponer o un poquito de luz en el camino de una persona que se encuentra ante una encrucijada, serán para nosotros motivo suficiente para continuar compartiendo nuestra profesión.

Gracias por estar ahí y bienvenidos a este apasionante mundo que es la “medicina de la construcción.”

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